Presentación en Santiago de Compostela de la versión en gallego de la obra Vía Crucis de San Josemaría
El lunes 13 de marzo tendrá lugar en Santiago de Compostela
la presentación de la edición en gallego del libro Via Crucis, una de las
obras póstumas del fundador del Opus Dei.
La presentación del libro, organizada por el Colegio Mayor La Estila,
se celebrará a las 20:25h, en la Fundación Caixa Galicia, situada en la conocida calle Rúa do Vilar.
En el acto de presentación intervendrán D. Ángel
Gómez-Iglesias, Catedrático de la USC y Presidente
del Patronato del C.M.La Estila, Dña. Ma Luisa
López, Miembro de la Junta de Gobierno del Patronato
Rosalía de Castro, D. Luciano Armas, autor de la
traducción del libro y el Excmo. y Rvdmo. Monseñor
D. Julián Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela.
El libro Vía Crucis consta de breves comentarios a las catorce estaciones del camino de Jesús
al Calvario.
La primera edición de Vía Crucis apareció en 1981. Desde entonces se
han publicado más de 400.000 ejemplares en 19 idiomas,
a los que se suma desde el mes pasado el Malayalam, lengua hablada en Kerala, estado situado al sur de la India.
Prólogo que escribió Mons. álvaro del
Portillo a la primera edición de Vía Crucis
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Métete en las llagas de Cristo Crucificado. Cuando proponía este camino,
a quienes le pedían consejo para ahondar en la vida interior, Mons. Josemaría
Escrivá de Balaguer no hacía más que comunicar su propia experiencia,
mostrar el atajo que iba recorriendo a lo largo de todo su caminar terreno, y que le condujo
a las más altas cimas de la espiritualidad. Su amor hacia Jesús fue siempre una
realidad tangible, recia, tierna, filial, conmovedora.
El Fundador del Opus Dei solía afirmar, con sugestiva persuasión, que
la vida cristiana se reduce a seguir a Cristo: éste es el secreto. Y añadía:
acompañarle tan de cerca, que vivamos con El, como aquellos primeros doce; tan de cerca, que
con El nos identifiquemos. Por eso aconsejaba la constante meditación de las páginas
del Evangelio, y quienes han tenido la suerte de escucharle comentar algunas de las escenas de la
vida de Cristo, las han sentido vivas, actuales, aprendiendo a meterse en aquellos pasajes como un
personaje más.
Entre todos los relatos evangélicos, Mons. Escrivá de Balaguer
se detenía con especial detalle y amor en los de la Muerte y Resurrección
de Jesús. Allí, entre otras muchas consideraciones, contemplaba la Humanidad
Santísima de Cristo, que —en su afán de acercarse a cada uno— se nos revela
con toda la flaqueza humana y con toda la esplendidez divina. Por eso, decía, aconsejo
siempre la lectura de libros que narran la Pasión del Señor. Esos escritos, llenos de
sincera piedad, nos traen a la mente al Hijo de Dios, Hombre como nosotros y Dios verdadero,
que ama y que sufre en su carne por la Redención del mundo. Verdaderamente, un cristiano
madura y se hace fuerte junto a la Cruz, donde también encuentra a María, su Madre.
Como fruto de su contemplación de las escenas del Calvario, el Fundador del
Opus Dei preparó este Vía Crucis. Era su deseo que sirviese de ayuda para
meditar la Pasión de Jesús, pero jamás quiso imponerlo a nadie como
texto para el ejercicio de esta devoción tan cristiana. Y esto, por su gran amor a
la libertad de las conciencias y por el profundo respeto que sentía ante la vida
interior de cada alma, de manera que ni siquiera a sus hijos les forzó nunca a adoptar
caminos determinados de piedad, exceptuados, naturalmente, los que forman parte esencial de
la espiritualidad que Dios ha querido para el Opus Dei.
Este nueva obra póstuma de Mons. Escrivá de Balaguer, como las
anteriores, fue preparada para ayudar a hacer oración y, con la gracia de
de Dios, para crecer en espíritu de compunción —dolor de amor— y de
agradecimiento al Señor, que nos ha rescatado con el precio de su Sangre. Con esa
misma finalidad, se han incorporado, como puntos de meditación, palabras de
Mons. Escrivá de Balaguer, recogidas de sus predicaciones, de su
conversación, de aquel afán suyo por hablar sólo de Dios y
nada más que de Dios.
El Vía Crucis no es un ejercicio triste. Muchas veces enseñó
Mons. Escrivá de Balaguer que la alegría cristiana tiene sus raíces
en forma de cruz. Si la Pasión de Cristo es camino de dolor, también es la
ruta de la esperanza y de la victoria segura. Como explicaba en una de sus homilías:
piensa que Dios te quiere contento y que, si tú pones de tu parte lo que puedes,
serás feliz, muy feliz, felicísimo, aunque en ningún momento te falte
la Cruz. Pero esa Cruz ya no es un patíbulo, sino el trono desde el que reina Cristo.
Y a su lado, su Madre, Madre nuestra también. La Virgen santa te alcanzará
la fortaleza que necesitas para marchar con decisión tras los pasos de su Hijo.
ALVARO DEL PORTILLO
Roma, 14 de septiembre de 1980;
fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
Viernes, 10 de marzo de 2006
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