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27/04/2007 - MÍA SARAH
A continuación presentamos una crítica de la
película firmada por Eva Latonda y publicada en Pantalla 90 en Diciembre de 2006.
Gabriel (Daniel Guzmán) es un joven sicólogo con métodos bastante poco
comunes, por lo que en su trabajo las cosas no le van del todo bien.
Cuando le ofrecen la posibilidad de trabajar en un caso muy difícil,
no lo duda y se lanza de lleno al proyecto. Se trata de Samuel (Manuel Lozano),
un niño adolescente con problemas de agorafobia y mala conducta, pero con una sensibilidad
muy especial para la escritura. Los profesores anteriores han sido
totalmente incapaces de estimular a Samuel y enauzar su comportamiento, así que
su hermana Marina (Verónica Sánchez), está desesperada. Además, en la casa de Marina y Samuel,
también está Paúl (Fernando Fernan Gómez), el abuelo de ambos, quien ayuda a Samuel
a deshacerse de todos los profesores, y a escribir el libro definitivo de recetas
infantiles para enamorar. Como Paúl es un viejo cascarrabias, la verdad es que ayuda bien poquito a que
Samuel mejore. Con dicho panorama, Gabriel se pone a trabajar con ilusión y esperanza,
desplegando toda su artillería pesada para conseguir que el joven supere sus traumas. El problema
es que Gabriel comienza a enamorarse de Marina, lo que puede producir el total fracaso de la
terapia ... ¿O a lo mejor no tanto?
Comedia romántica con toques de realismo mágico muy propios de la vieja comedia italiana, combinados con
personajes de alta comedia norteamericana. Tal es el caso de la ex novia de Gabriel, Gabriela (una estupenda Diana Palazón),
cuyos diálogos dan pié a los momentos más brillantes de la cinta. Una mezcla explosiva pero que, en esta ocasión,
ha dado un óptimo resultado.
Estupendo estreno del director Gustavo Ron como directos de largometrajes. Con una larga carrera como
guionista y director de exitosos cortos, se lanza a un género bastante poco frecuentado por los realizadores españoles, y los que
lo han hecho, ha sido sin éxito. No se tiene término medio. O la película resulta un pastiche sensiblero,
o toma unos derroteros bastos y de mal gusto. Con Mía Sarah, Gustavo Ron consigue ponerse el difícil justo medio.
Todo un logro para ser una ópera prima.
Poco más se puede contar sobre el guión de la película pues tiene una trama que no puede ser descubierta
por el espectador. Tal vez añadir, que posee diálogos muy brillantes y situaciones muy tiernas.
Con respecto al reparto, además de destacar a Diana Palazón en un registro de comedia muy acertado, decir que
Daniel Guzmán ha conseguido realizar una interpretación bastante alejada de su personaje de Aquí no hay quien viva -algo
cansino y vulgar-, dando a su personaje un toque de inocencia. Verónica Sánchez también está magnífica,
aportando el toque más humano y verdadero de la cinta. Manuel Lozano y Fernando Fernan Gómez, realizan un
bis a bis muy cómico. En general todo funciona.
En cuanto al resto de los puntos a analizar, podría decirse que todo está cuidado milimétricamente.
A la escenografía y la decoración no le falta ningún detalle; la iluminación está muy estudiada y es "superexpresiva";
la planificación de escenas es complicada y el director se ha arriesgado bastante. Todo parece estar
perfectamente estructurado y pensado. Y es que la historia requiere de todo ese "barroquismo", permitidme la expresión.
Sin embargo, a veces se echa de menos cierta flexibilidad, que hubiera dotado a la cinta de mayor frescura y naturalidad.
Salvo este punto, más o menos discutible, Mía Sarah, resulta dulce, divertida, entretenida y entrañable.
Todo un clásico. Este director promete.
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